
Diana de Versalles,
Leocares
(s. IV a.C.)
Museo del Louvre,
París |
Su
nombre romano es Diana.
Es
hija de Zeus y Leto
y hermana gemela de Apolo, al que
ayudó a nacer. Nació en la isla de Delos,
isla flotante que a partir de ese momento quedó fija con
cuatro columnas al fondo del mar.
Ártemis
permaneció virgen, eternamente joven, y es el prototipo
de joven arisca, que se complacía sólo en la caza.
Por tanto ocupa el ámbito de la castidad y la caza. Es
una diosa que está unida a la naturaleza en su estado salvaje:
a los bosques y a las fieras. En Roma es la diosa de la
Luna que anda errante por las montañas.
Sus símbolos son el arco
y las flechas de plata, regalos de Zeus.
Siempre va acompañada por una jauría de perros y
la representan el ciervo, el oso y el jabalí. Su cortejo
lo forman jóvenes vírgenes, ninfas, etc.
Participó junto con su
hermano Apolo en algunas leyendas
como el castigo a los hijos de Níobe por
burlarse de su madre Leto y el castigo a Ticio
por intentar violar a su madre. A la joven Calisto,
seducida por Zeus y embarazada, la
convirtió en osa. Y al cazador Acteón
lo transformó en un ciervo y fue devorado por sus propios
perros por haberla visto desnuda.
Su santuario más célebre
se encuentra en la ciudad de Éfeso, donde
su culto se había asociado a una antiquísima diosa
asiática de la fecundidad.
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