EL
DESARROLLO DE LAS PRUEBAS
Los
Juegos siempre se celebraban durante la segunda o tercera luna llena
después del solsticio de verano. Meses antes de su comienzo
los heraldos recorrían las ciudades anunciando la fecha de su comienzo,
seleccionando cada ciudad sus representantes. Un mes antes comenzaba la tregua
sagrada durante la cual se paralizaban todos los conflictos bélicos;
teniendo en cuenta que si se violaba esta paz, no se podía volver a
participar. El desarrollo de las pruebas se realizaba durante siete días.
Los
atletas llegaban a Olimpia cuatro semanas antes del comienzo de los juegos,
para someterse a duras pruebas de entrenamiento. Los preparadores eran sumamente
severos: como respuesta a muestras de debilidad, insuficiencias físicas
y fallos no dudaban en repartir bastonazos.
El
primer día empezaba con el sacrificio ritual en el altar
de Zeus.
A continuación, desfilaban las embajadas de las ciudades, que entregaban
sus ofrendas. Seguidamente, los jueces tomaban juramento a los concursantes,
que se comprometían a proceder con lealtad. Finalmente, se hacía
el sorteo para constituir las parejas de competidores; el que quedara
impar debería esperar para competir al final con el primero de los
vencedores; si en alguna ocasión un atleta no encontraba contrincante
se le declaraba vencedor sin cubrirse de polvo.
El
segundo día daban comienzo las pruebas con el certamen infantil:
carrera pedestre, lucha y pugilato.
El
tercer día tenía lugar el certamen de hombres, que comprendía
diversas pruebas:
- carreras
- lucha
- pugilato
- pancracio
El
cuarto día era sin duda el más brillante, pues en él
tenían lugar las carreras de carros tirados por dos caballos -bigas-
o por cuatro caballos -cuadrigas-: en ellas el auriga, de pie
sobre el carro, sostenía las riendas y hacía alarde de su habilidad
para enderezar la rápida carrera en torno a la pista; en los dos extremos
de ésta se alzaban sendas columnas que los carros debían esquivar
(si podían) al doblar la pista. El auriga vencedor recibía la
cinta o banda de la victoria, pero el honor del triunfo recaía
sobre el rico propietario de la biga o cuadriga.
El
quinto día tenía lugar una de las exhibiciones más
apreciadas por los griegos: el pentatlón, que resumía pruebas
muy antiguas en las que se acreditaba la perfecta forma física del
atleta tanto en fuerza como en agilidad. Éstas eran las cinco pruebas:
- salto
de longitud
- lanzamiento
de disco
- lanzamiento
de jabalina
- carrera
- lucha
El
sexto día se celebraba una prueba de viejísimo origen:
la carrera de guerreros armados u Hoplitas, en la que los hoplitas
concursantes corrían revestidos de todas sus armas.
El
séptimo día Olimpia ardía de entusiasmo, pues
se hacía la proclamación de los vencedores a los que
coronaban con coronas de olivo mientras los heraldos difundían por
doquier sus nombres. Nunca recibían un premio económico, pero
sí sabemos que en algunas ciudades recibían honores e incluso
estaban exentos de pagar impuestos.
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