EL
SANTUARIO DE OLIMPIA
El santuario
de Olimpia está situado en la región de la Élide,
al Oeste de la península del Peloponeso. Este santuario, dedicado
a Zeus, está íntimamente
ligado no sólo a la historia de los antiguos griegos, sino también
al de la cultura deportiva del mundo moderno, pues allí se enciende
cada cuatro años la antorcha que inaugura la versión
actual de las Olimpiadas.
El
santuario disponía de dos grandes áreas, una destinada
a la organización y a los actos religiosos y otra que agrupaba
los edificios destinados exclusivamente a la competición deportiva.
El
recinto sagrado estaba emplazado en el centro de un bosque, el
Altis, al pie de una colina dedicada al dios Zeus.
El héroe griego Heracles plantó allí
el cotinos u olivo silvestre del que se tomarán
las ramas para fabricar las coronas de los vencedores. El sitio sagrado
se encontraba rodeado de árboles y su recinto estaba limitado
por un muro bajo que servía para indicar dónde comenzaba
el terreno consagrado a los dioses. En
el centro del bosque sagrado se elevaba el altar de cenizas de Zeus,
donde se manifestaba este dios en un oráculo que interpretaban
los sacerdotes a través del fuego. El fuego lo encendía
el vencedor de la primera prueba del pentathlon, lo que da lugar
a la actual ceremonia de la antorcha olímpica. Los edificios
religiosos mejor conservados son el Heraion o Templo
de Hera y el Templo de Zeus.
La
zona deportiva estaba dispuesta en forma de U alrededor del Altis
y contenía espacios destinados sobre todo a los atletas, para
que pudieran alojarse, entrenar o competir. Sin duda destacaban la palestra,
el estadio y el hipódromo.
TEMPLO
DE HERA
Este templo dedicado a la diosa Hera
es uno de los primeros edificios en ser construido, mitad de piedra,
mitad de madera y adobe; las columnas de madera se iban reemplazando
sucesivamente por otras de piedra. Es un templo que marca la arquitectura
arcaica, en el que los edificios de madera y adobe, con adornos de terracota
pintada, se iban convirtiendo en obras pétreas. Pertenece al
siglo VII a.C. Una de las ofrendas que había en el templo era
la estatua de Hermes con
Dioniso, de Praxíteles.
TEMPLO
DE ZEUS
Este templo se convirtió en el templo dórico canónico
por excelencia. Fue construido entre los años 470-457 a.C. Se
conservan buena parte de las columnas caídas, pero de su decoración
escultórica queda prácticamente todo: 12 metopas
y los dos frontones casi intactos.
En
uno de los frontones está representada una disputa entre los
griegos lapitas y los Centauros, parientes suyos, quienes durante
una boda se emborracharon e intentaron secuestrar a las mujeres; el
frontón representa el momento del enfrentamiento con la imagen
del dios Apolo, que tuvo
que intervenir para poner paz. El otro frontón narra la historia
de Pélope y Enómao. Éste era un rey del Peloponeso
al que Poseidón
regaló dos caballos invencibles con los que retaba a una carrera
de carros a todos los pretendientes de su hija, matándolos en
el momento de sobrepasarlos. El joven Pélope quiso participar
en la carrera para casarse con la joven Hipodamía, hija del rey.
Ayudado por Poseidón,
enojado con el monarca, venció en la carrera y acabó convirtiéndose
en el héroe epónimo del Peloponeso.
Las
metopas del templo representan los 12 trabajos de Hércules,
el más importante héroe griego. El mensaje de las metopas
representa el espíritu de lucha, el afán de superación
y la fortaleza de ánimo que deben acompañar a los que
acuden a competir a Olimpia.
En
el interior del templo se hallaba la colosal estatua de Zeus
hecha por Fidias,
de 12 metros de altura, considerada una de las Siete
Maravillas del Mundo. Esta estatua, hoy desaparecida, representaba
al dios sentado en su trono y era de madera recubierta de oro, excepto
las partes visibles del cuerpo, que eran de marfil. Tras la desaparición
de los juegos Olímpicos fue llevada a Bizancio, donde fue quemada
en el siglo VI. El taller de Fidias, con idénticas dimensiones
que la cella del templo de Zeus,
sirvió para que el escultor hiciese allí la estatua del
dios.
LA
PALESTRA
Este edificio era en Grecia un anexo del gimnasio y el lugar de encuentro
y entrenamiento de los atletas. Desde Pisístrato a Pericles,
las palestras consistían en un simple patio central cubierto
de arena rodeado de edificios bajos. Después, en el período
helenístico, al complicarse el gimnasio hasta llegar a un complejo
arquitectónico, se amplió el plan de la palestra añadiendo
a ella roperos, baños y salas para determinados edificios.
EL
ESTADIO

La
pista del estadio era una explanada rectangular de arena de192,97 m.
de longitud rodeada por unos taludes que cumplían la función
de gradas; allí tan sólo existía un tablado o tribunade
madera para los jueces y un altar, los espectadores tenían que
permanecer de pie. Tenía aforo para unas 40.000 personas.
En él se celebraban todas las competiciones que no fueran hípicas.
El acceso al estadio se realizaba a través de un pasillo abovedado.
Allí
se realizaban las distintas modalidades de carrera, lucha
y el pentathlon.
EL
HIPÓDROMO
De
él no ha quedado ningún resto visible, a excepción
de la amplia llanura en que se realizaban las carreras de caballos
y las carreras de carros. Su longitud aproximada era de dos estadios.
Los caballos corrían dando vueltas a la espina
o muro central.
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